¿A qué juega Estudiantes? La pregunta, en tono de queja, acompañó la salida del estadio de los malhumorados hinchas albirrojos. La respuesta tendrá que darla el director técnico, quien, en conferencia de prensa post derrota, pidió paciencia: “No tenemos que enloquecernos y seguir insistiendo”.

Más allá de que Matosas vio al equipo “mejor que contra Arsenal”, el juego de sus dirigidos quedó francamente en deuda. Sólo Fernando Zuqui, casualmente el último refuerzo en sumarse al plantel, estuvo a la altura de la exigencia que representó el partido. Ya demostró vergüenza y carácter. Es intenso y nada tímido a la hora de asumir protagonismo como primer generador de pases en la zona media. El tema, nada positivo por cierto, fue que ni Christian Alemán, ni Gastón Fernández y mucho menos Lucas Rodríguez (fueron nombrados en orden decreciente de rendimiento y partiendo de un nivel muy discreto del ecuatoriano), aportaron soluciones creativas que alimentaran la inquebrantable voluntad de lucha y de búsqueda que mostró Mariano Pavone.

A Estudiantes le hizo bien el ímpetu y la vocación ofensiva por la banda izquierda de Sebastián Dubarbier. A esta altura de los acontecimientos, el rubio que lanza buenos centros ya se ha convertido en un titular que el hincha valora cada vez más.
 
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